Potencia mundial

Hace medio siglo China era considerado un país del tercer mundo y, con una población de 994 millones, tenía unos 878 millones de habitantes bajo la línea de pobreza extrema (más del 88% de la población), según el Banco Mundial. Hoy, después de las reformas lideradas por Deng Xiaoping a partir de 1978, la pobreza extrema prácticamente ha desaparecido y solamente un 14%, sobre todo en zonas rurales, todavía está bajo la línea de pobreza. (Según los más austeros criterios del gobierno chino, el porcentaje de pobreza hoy es 0%).

​Es decir, no solo ha ocurrido el proceso de disminución de la pobreza más grande y rápido de la historia moderna, que substrajo de la extrema pobreza​a más de 800 millones de personas, sino que gracias a esas reformas China se ha convertido en una potencia mundial que hoy disputa el liderazgo económico y tecnológico con los Estados Unidos.

​En días pasados visité China, atendiendo una invitación de la embajada de la RPCh en Lima y pude apreciar la magnitud de la transformación, recorriendo Beijing, la capital; Shanghái, el centro financiero; y Shenzhen, el silicon valley, el líder de la tecnología de China, donde el próximo mes se efectuará la APEC 2026.

​Deng Xiaoping, que había sido defenestrado brutalmente por la “revolución cultural” iniciada el año 1966, se convirtió en el líder en 1978 y encabezó un proceso de reforma que se sintetiza en su frase “enriquecerse es glorioso”. En pocas palabras, favoreció la privatización, la inversión extranjera y el desarrollo del mercado.

​Ese mismo año, 1978, Deng viajó a Singapur, un pequeñísimo país con una población de origen chino, se entrevistó con el presidente Lee Kuan Yew, y concluyó que, si ese milagro lo habían hecho chinos migrantes, también lo podían hacer en China. Y lo hicieron a una escala gigantesca, aplicando varios principios similares.

​La prosperidad, y el desarrollo capitalista, se percibe, sobre todo en Shanghái y Shenzhen, por la cantidad -decenas y decenas- de enormes y modernos edificios de oficinas de 40, 50 y 60 pisos y centenares de edificios de viviendas, construidos en los últimos 20 y 30 años.

​La infraestructura también es espectacular, con numerosas líneas de metro en esas ciudades, viaductos y túneles -a pesar de lo cual el tráfico puede ser endemoniado a las horas punta por la cantidad de vehículos, la mayoría eléctricos o híbridos- y los trenes bala que unen las ciudades a 350 km por hora.

​Bill Gates y Steve Jobs crearon Microsoft y Apple en un garaje. Varios emprendedores chinos que fundaron empresas hoy gigantescas y con tecnología de punta, lo hicieron en pequeñas y hacinadas viviendas en la década de 1980. Sus familias no tenían garajes porque no poseían un vehículo, ese era un lujo prácticamente inalcanzable. Hoy día circulan unos 466 millones de automóviles.

​En suma, en menos de medio siglo, China pasó a ser, de un país pobre y subdesarrollado a una potencia mundial.

Published On: October 5, 2026Categories: Opinión0 Comments on Potencia mundial

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