El último Congreso
El miércoles 24 se realizó la última sesión de la legislatura que da fin al período parlamentario 2021-2026 y es a la vez el final del Congreso unicameral que funcionó durante treinta y tres años.
Aquí algunos extractos del discurso que pronuncié ese día:
Es el fin de un quinquenio marcado por turbulencias en nuestra vida republicana reciente y, al mismo tiempo, el inicio de una etapa que el país necesitaba con urgencia: un Parlamento renovado, bicameral, con mayor capacidad de reflexión y mejores contrapesos institucionales.
Cuando en diciembre de 2022 intentaron disolver ilegalmente el Parlamento mediante un golpe, este hemiciclo resistió porque la institución parlamentaria tiene una fortaleza que trasciende a quienes la componen: la legitimidad del voto ciudadano.
El Perú de hoy, con resultados electorales dados y a puertas de una transición institucional, es la mejor prueba de que la democracia sobrevivió. Y sobrevivió porque este Congreso la protegió.
En materia legislativa, este período dejará una huella duradera. La reforma constitucional más importante desde 1993 —el retorno a la bicameralidad— fue aprobada con 91 votos a favor. No fue un proceso fácil. Hubo resistencias, reconsideraciones y debates encendidos. Los frenos y contrapesos no son un lujo: son una necesidad. Un Senado revisor, con funciones diferenciadas, hará que las leyes que apruebe el próximo Congreso sean producto de una doble deliberación.
Aprobamos también reformas electorales que buscan reducir la fragmentación partidaria que ha sido uno de los males endémicos de nuestra política. Vallas más altas, reglas más exigentes: no garantizan partidos perfectos, pero sí una arquitectura más sólida para la representación.
En materia de seguridad ciudadana, este Congreso aprobó normas para fortalecer las capacidades de la Policía Nacional y las FFAA frente al crimen organizado
No podemos cerrar este quinquenio sin reconocer que no todo fue bien. Un Congreso de 130 representantes de 27 circunscripciones distintas, inevitablemente produce fricciones, errores y, en algunos casos, decisiones que el tiempo juzgará con severidad.
Hubo momentos en que la urgencia política primó sobre la técnica legislativa. Hubo proyectos que, con las mejores intenciones declaradas, no contaron con los estudios de impacto que merecían. También debo mencionar que hubo acciones individuales que perjudicaron la imagen del colegiado.
Hemos aprobado, asimismo, iniciativas orientadas a cerrar brechas históricas que el Estado peruano arrastra desde hace generaciones: en salud, en infraestructura, en acceso a servicios básicos para las poblaciones más vulnerables.
Algunas de estas iniciativas generaron debate sobre su impacto fiscal o sostenibilidad, pero su orientación responde a una realidad que no podemos ignorar: hay millones de peruanos que siguen esperando que el Estado llegue donde nunca ha llegado. El camino para cerrar esas brechas no puede ser postergado indefinidamente.
Ha sido un honor presidir esta última etapa del Congreso unicameral. Ha sido un honor, también, haber sido parte de esta representación nacional durante estos años en los que el Perú puso a prueba su capacidad de sostenerse como república democrática.
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