La amenaza del Niño
La semana pasada visité los organismos estatales encargados de prevenir y atender las consecuencias de un probable fenómeno del Niño en el Perú. Y sus previsiones son muy preocupantes.
En síntesis, dicen que se prevé un fenómeno de julio a setiembre de este año, que se moderaría entre octubre y fin de año. Y un niño muy fuerte en el verano de 2027.
El CENEPRED, es el encargado de prevenir los riesgos y el INDECI es el que atiende los desastres cuando se han producido.
En este caso, ambos organismos se atienen a las mediciones y previsiones de instituciones internacionales y nacionales que monitorean el clima en todo el mundo. Y es un hecho que hoy día el mar frente a la costa peruana está mucho más caliente que lo normal en esta época.
Eso ya tiene consecuencias económicas, por ejemplo, sobre la pesca de anchoveta, que está afectando a la industria.
Pero si se cumplen los pronósticos que manejan ahora las instituciones mencionadas, tendríamos un problema gravísimo en los próximos meses: inundaciones desde Tumbes hasta Ica y sequía en el sur.
Ahora hay 1,180 distritos declarados en emergencia por el peligro inminente de daños asociados a lluvias intensas, que son los que históricamente presentan eseriesgo.
Ante esa emergencia, los primeros que tienen intervenir son los municipios distritales, en segundo lugar,los provinciales y luego los gobiernos regionales. Finalmente, el gobierno central.
El asunto es que ni los municipios ni los gobiernos regionales han adoptado las medidas de prevención necesarias. Solo 5 gobiernos regionales (de 25) tienen planes de gestión reactiva. Y solo 22 municipios provinciales (de 196) y 136 distritales (de 1,695).
El stock de Bienes de Ayuda Humanitaria (BAH) que tienen los gobiernos regionales para atender una emergencia son insuficientes. Estos bienes son alimentarios y no alimentarios (carpas, frazadas, etc.).
Los BAH alimentarios en los 25 gobiernos regionales son apenas 335 toneladas y en algunos departamentos como Tumbes y Piura, cero.
En el 2023 se compraron más de mil máquinas amarillas que deberían servir para descolmatar ríos y preparar defensas, pero hasta ahora no se están haciendo los trabajos indispensables que la emergencia requiere.
Los gobiernos subnacionales no están usando los fondos que la emergencia les permite utilizar para la prevención. El problema es que alcaldes y gobernadores se van el 31 de diciembre y, como no hay reelección, ninguno seguirá en el cargo. Y el 1 de enero ingresarán los nuevos, con todo lo que eso implica.
Por supuesto, ahora veremos nuevamente críticas al centralismo limeño y, paradójicamente, exigencias al Gobierno nacional para que resuelva los problemas que los gobiernos municipales y regionales no están asumiendo.
Es hora, por tanto, de trabajar en conjunto, a todos los niveles del Estado, para prevenir los efectos de un fenómeno que podría causar daños inmensos.
Otrosí digo. Unos de los pocos escépticos es Farid Matuk, que no cree en esos pronósticos.
Artículos recientes
La amenaza del Niño
La semana pasada visité los organismos estatales encargados de prevenir y atender las consecuencias de un probable fenómeno del Niño en el Perú. Y sus previsiones son muy preocupantes. En síntesis, dicen que se prevé [...]
Non bis in ídem
El Congreso aprobó la semana pasada, en primera votación, otra ley anti crimen, para proteger a policías y militares que luchan contra la delincuencia, de los atropellos que cometen fiscales y jueces ideologizados y politizados [...]


