Son las ideas, no las obras

Conocido el resultado de la segunda vuelta, muchos se han apresurado a recomendar hacer muchas obras en el sur -y en otras zonas- para cambiar esa persistente tendencia del voto a favor de opciones de izquierda radical. Es un error. Se pueden hacer todas las obras imaginables y esa corriente no cambiará porque el problema no es la falta de hospitales o carreteras, sino las ideas.

Es decir, sin duda hay que construir infraestructura en muchos lugares del país. Hay que hacerlo. Pero no se trata de priorizar una u otra región en función de criterios político electorales porque, además de ser injusto con otros sitios, es inútil.

Una carta de una puneña publicada por César Campos en Expreso (28/6/26) precisa uno de los problemas:

“Los miles de empresarios informales simplemente no son empresarios. Son parte del pueblo sufrido y excluido del sistema, aunque movilicen millones de dólares en mercadería ilegal, tengan flota de buses, camiones, tráileres, maquinaria pesada; usufructúen yacimientos mineros informales, cocales, cafetales, tiendas y mercados, casas de cambio, cientos de tiendas de computadoras y teléfonos, inmensas ferreterías no solo en Puno, sino también en Arequipa, Tacna, Moquegua, Madre de Dios y Cusco, llegando incluso hasta La Paz, Río y Sao Paulo. Ser quechua o aimara es garantía de contar con una patente étnica para todo lo permitido y legal, pero también, y sobre todo, para lo ilegal e informal que se pueda hacer”.

Como puede apreciarse, se trata de una construcción ideológica para justificar la ilegalidad. El rechazo al “centralismo limeño” es un repudio al Estado para disculpar la informalidad y la trasgresión.

Esas ideas se repiten diariamente, a toda hora, en los medios de comunicación, estrechamente vinculados a los gobiernos regionales y municipales. Y es el discurso de las autoridades que evaden su responsabilidad en la gestión culpando al “centralismo”. Nunca nadie responde a ese discurso que ocupa el cien por cien del espacio. Y si alguien lo hace, pueden lapidarlo.

Iván Arenas ha analizado tres provincias mineras donde Roberto Sánchez ganó abrumadoramente (de 72% a 94%): Huaraz, Cotabambas y Chumbivilcas. Y luego muestra que la pobreza disminuyó espectacularmente entre 2011 y 2024 en esos mismos lugares, donde ha crecido una amplia y próspera clase media y hay un número considerable de ricos. (El Comercio, 16/6/26).  

Esa prosperidad se explica por la gran minería formal, a la que los comunistas como Sánchez, atacan persistentemente y amenazan con destruir.

Pero las ideas anti minería legal se transmiten desde la escuela a través de maestros ideologizados, de los discursos de los líderes y de la amplia red de medios de comunicación locales, donde no se admite la disidencia en estos temas.

En suma, estamos ante asuntos complejos, pero la realidad muestra que no se trata de obras, o reducción de la pobreza, o crecimiento económico. Las ideas -y la política- son factores decisivos.

Published On: July 13, 2026Categories: Opinión0 Comments on Son las ideas, no las obras

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