Fin de una época
Tres partidos que jugaron un papel determinante en la política peruana desde la década de 1960, han desaparecido en las últimas elecciones y es poco probable que vuelvan a renacer.
El Partido Aprista Peruano (PAP), Acción Popular (AP) y el Partido Popular Cristiano (PPC) han perdido su inscripción y, con las nuevas reglas, será muy difícil que recobren vigencia. Quizá algunos intenten usar el nombre, las siglas de esos partidos, para beneficiarse con lo que quede de una antigua tradición, pero posiblemente solo sería una utilización mercantilista de esas siglas, porque ni las bases sociales, ni las ideas o doctrina, ni los antiguos dirigentes corresponderán a lo que fueron.
La razón de la desaparición es que el Perú sufrió cambios sustanciales en las décadas de 1970 y 1980 en lo económico y lo social, y eso se reflejó inevitablemente en la política. El surgimiento de caudillos al margen de los partidos establecidos, como Ricardo Belmont en 1989 (alcalde de Lima) y Alberto Fujimori en 1990, expresaron esos cambios.
Los tres partidos mencionados sobrevivieron por la existencia de líderes y militantes que les daban alguna continuidad, como Valentín Paniagua, Alan García y Lourdes Flores. Los dos primeros alcanzaron la presidencia de la República y Flores estuvo a punto de entrar a la segunda vuelta en 2006.
Hoy día ya quedan muy pocos líderes históricos de esos partidos y para el 2031 probablemente no estarán en condiciones –o no tendrán interés- en participar en el proceso electoral.
En AP Víctor Andrés “Vitocho” García Belaunde, en el Apra Jorge del Castillo y Mauricio Mulder, en el PPC Lourdes Flores (ya retirada) son algunos de los pocos antiguos dirigentes que quedan.
En síntesis, la desaparición legal de esos partidos probablemente signifique, esta vez sí, su extinción definitiva.
El único partido realmente existente hoy en día es Fuerza Popular. Tiene liderazgo, doctrina y equipo. Los otros partidos de derecha (defensores del mercado y la democracia) están agrupados alrededor de un candidato que si mañana se retira de la política (como han dicho que harán Carlos Álvarez y Ricardo Belmont), dejan de existir como tales.
Las izquierdas populistas, desde pro senderistas hasta caviares, carecen de un partido y de líderes consistentes, pero tienen un electorado relativamente estable.
Otrosí digo. Una pérdida –ojalá solo temporal- para la política, es que jóvenes congresistas capaces y honestos, con ideas liberales, no han sido reelegidos porque su agrupación no pasó la valla. Adriana Tudela, Alejandro Cavero y Diana González son tres de los mejores congresistas que ha tenido este parlamento.
Esperemos que continúen en política. Se necesita gente como ellos. Sería importante que estén presentes en el próximo Gobierno, que necesitará personas así.
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