Militares presos, narcos libres
El 25 de abril, a las 4.15 de la mañana una patrulla de 8 militares de la Compañía Especial de Comandos Pachacutec 3, completó su desplazamiento en la carretera de Colcabamba a Pucacolpa, de acuerdo a una Orden de Operaciones. Se dividieron en 4 grupos de dos efectivos cada uno para interceptar dos camionetas Toyota Hi Lux que, según los informes de inteligencia de la Dirandro, transportaban media tonelada de cocaína.
A las 4.30 apareció la primera camioneta (placa W4A-866) que era precisamente la que, según el informe de la inteligencia policial, era usada por los narcotraficantes. La seguía otra (AFP-759) a unos 400 metros. Exactamente como suelen desplazarse los narcos, una “liebre” delante y otro vehículo detrás,coincidiendo con los informes de inteligencia que motivaron esa operación. (La patrulla contaba con 4 visores nocturnos y 2 térmicos).
El capitán Luis Montenegro y un sub oficial, con uniforme de combate, le dan el alto a la primera camioneta. En lugar de parar, el vehículo, manejado por un delincuente colombiano que estaba ilegalmente en el Perú, intenta atropellarlos, al tiempo que desde la tolva les disparan.
La segunda camioneta da media vuelta y se fuga.
El primer vehículo sigue y evade los obstáculos (piedras) que habían colocado los militares en el camino, y continúa huyendo. El segundo equipo (dos efectivos) intercambia disparos con los ocupantes de la camioneta. Tres de los sujetos que iban en la tolva, saltan y escapan.
Finalmente, los otros equipos abaten a varios ocupantes de la camioneta que termina estrellándose a unos 500 metros del punto inicial donde se les dio el alto.
Uno de los tres que fugaron -Ricardo Acuña Quispe- fue capturado y confesó, a las 7.30, ante la fiscal que ya había llegado y un policía -sin presencia de militares-, que era un mochilero que había transportado la cocaína (“ladrillos” con el rostro de Tony Montana) que después fue trasladada en las camionetas, pero que ya habían entregado la droga antes de ser interceptados.
Las pruebas periciales dieron positivo para cocaína y marihuana en la camioneta que conducía el delincuente colombiano Nelson Montenegro, que antes había sido fotografiado por la policía en Lima reunido con unnarcotraficante (alias “J”) luego detenido. Un fallecido y dos sobrevivientes dieron positivo al uso de armas de fuego. Se encontraron en el vehículo casquillos y balas de proyectiles de 9 mm y .380, de punta hueca, de uso civil.
Luego de un proceso plagado de las más increíbles irregularidades, y de la intervención de la Asociación de DDHH Sin Fronteras, vinculada a la congresista Ruth Luque, un fiscal y un juez dictaron un año de prisión preventiva contra los 8 militares y libertad para los presuntos narcotraficantes sobrevivientes. Estos últimos ahora están no habidos, así como el dueño de la camioneta, que nunca apareció ni nadie buscó. El médico legista, que 7 días después cambió su informe, no se presentó.
¡Se requieren soluciones radicales!
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